domingo, 7 de marzo de 2010

La moral de los corsarios


El cine puede servir como instrumento de una revolución, sobre todo a manera de propaganda, como ocurre en los mensajes al inicio de la función, en particular aquellos que tratan la pirateria. El internet es un medio donde las opiniones pueden coincidir en la estupidez e ignorancia por debajo de la moral en estos anuncios: tenemos un papá pirata o no se moleste en llamar a la hora de pedir un trabajo. Por otro lado, fuera de este interés sin fin en las discusiones, pero siempre móvil en el tiempo, mi interés está en la frase que alude al hecho de comprar pirateria como un signo de identidad: adquirirla y fomentarla te dice quien eres, pero, en los cines, bajo la moral de una cultura dominante, capaz de drenar los cerebros de lo oprimidos o de los verdaderos muertos vivientos del amanecer de los muertos de Romero.


Juguemos un poco con las palabras de los emisores: comprar pirateria me dice quién soy. Cierto...sin embargo, estas ilocuciones en el lenguaje despiertan cierto racismo y proyectos nacionales, por lo tanto, de un pequeño porcentaje de la población. Quien compra pirateria no asume la actitud de estos mensajes, es más bien, la única manera viable de sentir la ilusión del sueño burgues, compartir el mismo estilo de vida--en apariencia--con el de los que tienen buen nivel en su "espíritu". Comprar pirateria habla de una sociedad de cuerpos usurpados por las empresas y la contradicción de clases. La pirateria es el ideal apócrifo de la burguesía a través de los ojos del proletariado. Los comerciales que la denuncian son expiaciones o indulgencias de los pecados de las clases altas con el fin de continuar bebiendo como parásitos sin talento, para así no sentir culpa alguna de sus equivocaciones al prójimo, al otro, al pirata en medio del naufragio social.

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